Mostrando entradas con la etiqueta Runas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Runas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Adivinación por Lanzamiento de Objetos: Las Runas



Las Runas
-
Adivinación por Lanzamiento de Objetos

Un título un poco raro, ¿no? Tal vez, pero engloba todo lo que quiero tratar, el uso de lanzamientos de huesos, runas, piedras, runas (de madera o de piedra), fetiches, dados, monedas... sobre una superficie y su posterior interpretación como forma de adivinación.

El método más importante y conocido son las runas, seguido por el i-chin (este, por ser un método cerrado no lo trataré más que de pasada, al decir cerrado me refiero a que el hecho de estar basado en tres monedas y un libro que interpreta os significados deja poca o ninguna libertad al augur[1]).

Las runas pueden ser las "oficiales" (las Futhark, que en su versión completa o antigua, se muestran al lado) o creadas por uno mismo, otras culturas diferentes de las nórdicas también elaboraron y usaron runas. Lo importante no es el símbolo (aunque ayuda a identificarlas y es más fácil elegir unas runas conocidas pues habrá más libros de consulta sobre ellas) sino el "entonarlas", afinarlas con uno mismo y con su significado (esto mismo debe hacerse con los naipes del tarot).

¿Qué son las Runas?[2]

 
Sencillamente, son pictogramas - símbolos representando las ideas o conceptos de un pueblo tribal. Para esa gente, un lenguaje escrito que usara lo que nosotros denominamos como 'Alfabeto' era innecesario; su sencilla cultura no requería un alfabeto de letras para la comunicación. En su lugar usaban Runas, donde cada letra representaba una palabra o concepto. Estas eran conocidas como Futhark (nombre dado de las primeras seis runas). Con ellas, conceptos complejos podrían ser expresados juntos rápidamente – si sabes como usarlos correctamente. Por supuesto la habilidad para descifrar o descubrirlas fue considerada mágica, y dominio del hechicero o del mago (Vitki). No lo encontrarías milagroso si no tienes el conocimiento para leer o escribir y alguien pudiera decirte que está pasando en el pueblo próximo de la lectura de las marcas en una vara (enviado, por supuesto, por el hechicero de ese pueblo)!

No sorprenderá, las Runas también pueden usarse para adivinar el futuro. El hechicero concluyó que si puedes enviar mensajes a otras gentes con ellas, posiblemente puedas además recibir mensajes de los dioses y de la diosa de la tribu. Después de todo, el mito asociado con ellas dicen que fueron un regalo de los dioses. Además seguramente fuera posible por el uso de magia simpática para crear combinaciones de Runas manipulando los conceptos que representan.

Así, un conjunto de símbolos tallados en madera, llega a asociarse con la magia y la adivinación. Durante años las Runas han desarrollado una carga mágica a causa de esta asociación. Esto a hecho a las Runas poderosas por sí mismas, en lugar de serlo por los símbolos de los conceptos que representan.

¿Entonces, que hizo que las Runas se desarrollaran? Se cree que hicieron su aparición en el cambio de milenio, y se desarrollaron completamente en el siglo XVI. El nombre viene del alemán 'runa'; que significa secreto, así como "susurrar" y "escribir". Las Runas se desarrollaron en las tribus Indo-Europeas de Europa Central; a as que nosotros denominamos como germanas. Cuando esas tribus se extendieron – particularmente durante el final del Imperio Romano de Occidente – las Runas se extendieron con ellos. Por esto, hay más de un tipo de Runas conocidos. Las hay Anglosajonas; incluyendo tres variantes conocidas; al menos dos variantes Normandas; y las bien conocidas Alemanas, que trataremos aquí (hablaremos sobre una delas variantes Anglosajonas más adelante).

Ciertamente hubo muchas más variantes de las que conocemos hoy en día – principalmente a causa de la naturaleza de las Runas, que representaban conceptos tribales. El numero y variaciones de las Runas no solo han ocurrido en los Germanos de pueblo a pueblo, sino también de tribu a tribu. Igual que las culturas se desarrollaron así lo hicieron las Runas; pero esto podría ser también un paso hacia atrás. Por ejemplo, las Runas Nórdicas del periodo Vikingo consisten en 24 Runas específicas, pero cuando esos mismos pueblos se volvieron hacia la agricultura y la ganadería en el siglo X el número de unas en las culturas Futhark descendió a  16 – las Jóvenes Futhark. Simplemente era innecesario poseer Runas para conceptos que ya no tenían importancia en su cultura, y ellos simplemente las eliminaron. Igualmente, los Anglosajones comenzaron con las 24 Runas de las Antiguas Futhark Germanas y durante los diez siglos  de su cultura desarrollaron nueve Runas que han sido añadidas a su "Futhork" (los Anglosajones tienen una 'o' en lugar de una 'a' como cuarta Runa). Es de hecho ciertamente muy posible que las Runas, su significado y su número, puedan variar considerablemente según el lugar – también es posible que los estudiosos Cristianos las hagan aparecer como un sistema uniforme y de esta forma así poder compararlas con el alfabeto latino.

Cada runa posee tres aspectos. El primero de todos es el Gravado; esto es la representación pictórica de la Letra o Palabra / concepto. Estos probablemente derivaban de dibujos más detallados p.e. la Runa "Thorn" podría ser originalmente un dibujo del Martillo de Thor, el cual, sería imposible de trazar en una pequeña pieza de madera, por lo que se simplificó. Es importante recordar esto cuando miramos el Gravado; algunas veces puede ser necesario un ejercicio de imaginación deducir cual era el dibujo original!

El segundo aspecto es la Letra; actualmente decir "letra" es confuso. Probablemente es mejor decir "Valor Fonético", como el alfabeto fonético que se basa en el sonido. Así la Runa "Thorn" representa las letras "th" pronunciadas como en la palabra "thorn"; lo que nos lleva convenientemente al tercer aspecto - la Palabra / concepto.

La Palabra de una Runa y el Concepto asociado con ella es realmente lo que finalmente son las Runas; de hecho puedes decirlos como el propio nombre de las Runas mismas. La Palabra es aquello que nosotros verbalmente usamos para identificar la Runa como por ejemplo la primera Runa "Feoh", que significa Ganado (Cattle). En este punto necesitamos entender la cultura tribal de la gente que usa las Runas si queremos entender esas Runas; ¿Qué representa Ganado para ellos? Por supuesto, comida, pero también algo más; también era el símbolo del comercio en una cultura que no poseía dinero y dependía del intercambio. El ganado fue una forma de inversión con varias opciones asociadas a él; podías sacrificarlo y alimentarte de él cuando tenías hambre, o podías obtener bienes intercambiándolo, o podías cebarlo durante un tiempo y luego decidir que hacer con él. O mejor incluso, podías criarlo y crear más Ganado y así más riqueza para ti! Así esta Runa representa la riqueza en la forma de inversión o de trabajo (la crianza y el engorde del ganado), de esa manera, representa la buena fortuna; pero debería recordarse que además podía además ser gravada.

Algunas de las Runas pueden además asociarse con deidades Germanas específicas – de hecho algunas runas representan a esos dioses y diosas p.e. la Runa 'Tyr' llamada así por el dios Germano Tyr / Tiuw o Tiw. Es el dios de la guerra y la justicia, y tiene similitudes con el Romano  Marte, con el que se le asocia en algunos escritos tempranos (A causa de que las divinidades Romanas acabarían siendo asociadas con las Runas, hemos incluido correspondencias planetarias cuando listamos las Runas de cada edición). Esta asociación con deidades Germanas es muy significativa con alguna de las Runas p.e. las Runas "Feoh", que están asociadas con las deidades gemelas Frey y Freya; el dios y la diosa de la fertilidad y la salud (y no sorprende que estuviesen asociadas con Ganado).

También hay Runas asociadas con árboles. En las antiguas Futhark estas son las Runas "Eoh" (Tejo), y "Beorc" (Abedul). En las Futhorks Anglosajonas se les añadieron "Ac" (Roble) y "Aesc" (Fresno). Sabemos, que al igual que para los Druidas Galos, los árboles eran sagrados para el Sacerdocio Germano; Tácito, el escritor Romano, se refiere al uso de "Groves" en su obra Germania escrita en el 98 A.C. (además apunta a un temprano uso de las Runas para la adivinación y es además directamente responsable de la asociación de las divinidades Germanas con las Romanas).

Hay algunos libros absolutamente excelentes sobre Runas, pero eso no es todo lo que necesitas leer; intenta leer algunos libros sobre el desarrollo del lenguaje. Además estudia de las fuentes como por ejemplo la Germania de Tácito. También hay montones de libros cuyo contenido es una reelaboración otros textos. No creas todo lo que leas – muchas de las teorías mostradas en los libros fueron elaboradas o creadas durante el último siglo (Un buen ejemplo de creación son las Armenian Runes de Guido von List).

La "vigésimo quinta runa", "Wyrd" o "Hada" es una creación reciente. Es normalmente una Runa de piedra lisa como representación del hado o lo inescrutable. De hecho no es necesaria para que las Futhark representen el concepto. Wyrd es mucho más complejo que el concepto de la Runa lisa que fue creada en la actualidad para representarlo; se refiere más al binomio "causa y efecto" que a la suerte ciega.

Una vez que has leído sobre ello consigue algunas Runas de piedra. De nuevo esto es convencionalismo; Letras-Runas eran tradicionalmente gravadas en madera, no en Piedra, esto se confirma por el hecho de que son angulosas , no curvas – porque si trabajas con madera sabes que es imposible grabar en un movimiento circular. Letras-Runas hechas con minerales y rocas funcionan en la magia y en la adivinación igual de bien, de hecho hay una tradición que dice que las piedras deben de venir de debajo del agua; No tengo idea de donde viene esto, pero funciona, mis Piedras vienen de la Cueva de Merlín, Tintagel, y eso les incrementa su potencia. Hay además sets disponibles hechos de gemas – la amatista es la más popular.

Recomendamos que hagas tus propias Letras-Runas. Esto te da un enlace mayor con ellas y te ayudará en el estudio de las Letras. Tradicionalmente las Letras-Runas eran creadas de Fresno; Yggdrasil, el mítico Árbol del Mundo de la mitología Germánica. La madera era cortada con pequeñas hojas en ángulo, y la Letra gravada e su superficie en la cara alisada. Tradicionalmente, se decía además que era necesario el "Blot" o ensangrentar las Letras para añadir la potencia de la sangre a ella y crear un vínculo con aquel que la usara. Desaconsejamos esto, particularmente en estos días de virulentas enfermedades sanguíneas!

A continuación listo las runas y las relaciono con los diversos significados que poseen (en este caso, al decir runas me refiero a las Futharth originales).

Me gustaría señalar que tal vez alguien desee crear sus propias runas, diferentes de las señaladas. Ningún problema. Incluso alguno tal vez quiera emplear runas élficas o enanas sacadas de "El Señor de los Anillos", o de otros libros de fantasía, por ejemplo. Incluso crear o modificar uno mismo unas runas para hacerlas originales.

Ante todo recordar que las runas no son tanto letras como sonidos o palabras, por ello ha de aplicarse una significación completa a cada una, y al igual que cualquier otra herramienta del Arte, debe "afinarse" con el usuario.


[1] dicese de la persona que interpreta augurios, también adivino
[2] Artículo sobre runas elaborado en base a otro de la página de Janet Farrar y Gavin Bone www.wicca.utvinternet.com

lunes, 25 de abril de 2011

Havamal - El Discurso del Altísimo



Havamal

-

El Discurso del Altísimo

I
Gestaþáttr
(Consejos de comportamiento para el invitado)

Todos los umbrales, antes de avanzar,
deben mirarse,
deben vigilarse,
pues nunca se sabe qué enemigos
se sientan en los bancos.

¡Salud a quienes dan! Un huésped ha entrado,
¿dónde ha de sentarse?
Mucha prisa tiene quien junto al hogar
quiere mostrar su fama.

Fuego necesita el que ha entrado
con las rodillas heladas;
comida y ropas precisa ese hombre
que viajó por las montañas.

Agua necesita el que viene al festín,
toalla y bienvenida;
buen talante, si lo puede haber,
y silencio atento.

Arte necesita quien mucho viajó,
fácil resulta en casa;
risible resulta aquel que no sabe
y se sienta entre sabios.

De su sabiduría no hay que jactarse,
los juicios hay que cuidar,
el que es sabio y reservado regresará a su casa,
desgracia no alcanza al sabio;
nunca encuentra el hombre amigo más fiel
que una gran inteligencia.

El huésped precavido que llega al banquete,
que calle y escuche;
sus oídos escuchan, sus ojos observan,
así atiende el hombre sabio.

Siempre es feliz quien por sí mismo tiene
alabanza y saber en su vida;
porque mal consejo se recibe menudo
del pecho de otros.

No hay carga mejor, para el que viaja,
que una gran inteligencia;
es la mejor riqueza, parece, en tierra extraña,
de la miseria protege.

No hay carga mejor, para el que viaja,
que una gran inteligencia;
es la peor vitualla para los caminos
una ansia excesiva de licor.

No es tan buena, como buena dicen que es,
la cerveza para el hombre;
pues menos cuida cuanto más bebe
el hombre sus juicios.

Garza llaman del olvido la que se cierne en los banquetes,
roba a los hombres su juicio;
por las plumas de ese ave yo fui engrillado
en la mansión de Gunnlöd.

Embriagado estuve, estuve borracho,
donde el sabio Fjalar;
la mejor bebida, pues después recobre
el juicio cada uno.

Silencioso y reflexivo será el hijo del jefe,
y audaz en la lucha;
alegre y contento estará cada uno
hasta que llegue la muerte.

Un hombre apocado cree vivirá siempre
si evita el combate;
pero la vejez no le dará tregua
aunque el dardo no le alcance.

Abre el tonto grande ojos al llegar de visita,
farfulla o está abatido;
y si enseguida le dan un trago
ya tiene buen juicio.

Tan sólo sabe el que mucho viajó
y ha marchado mucho,
con qué juicio rige cada uno
que es sabio y sapiente.

Se contenga con la jarra, se modere con el hidromiel,
hable si es preciso, o calle;
de torpeza nadie te acusará
si vas pronto a dormir.

Un hombre glotón, si no tiene buen juicio,
come y arruina su vida;
a menudo es risible, cuando llega entre sabios,
por su estúpida panza.

Bien saben las reses cuándo han de ir a casa,
y dejan los pastos;
pero el estúpido no sabe jamás
la medida de su panza.

Un hombre miserable, y el de mala entraña,
se ríe de cualquier cosa;
mas no sabe, y lo habría de saber,
que tachas no le faltan.

Un hombre inculto vela la noche entera
pensando en cualquier cosa;
así, está agotado al llegar la mañana,
su miseria sigue igual.

Un hombre ignorante cree que son amigos
los que ríen con él;
lo que no sabe es que hablan mal de él
si se sienta entre sabios.

Un hombre ignorante cree que son amigos
los que ríen con él;
entonces sabe, cuando llega al thing,
que pocos hablan por él.

Un hombre ignorante lo cree saber todo,
si está en sitio tranquilo;
lo que no sabe es que ha de responder
si le ponen a prueba.

Un ignorante que va entre los hombres
mejor es que calle;
nadie sabrá que no puede nada
a menos que hable en exceso.

Sabio se estima quien sabe preguntar
y lo mismo hablar;
nunca ocultan los hijo de los hombres
lo que entre los hombres pasa.

Dice estupideces el que nunca calla,
y necias palabras;
la lengua desatada, si no se la refrena,
suele hablar contra sí.

Por objeto de burla no hay que tomar a otro
cuando llega al banquete;
no sabe bien el que en festín se mofa,
si se burla de enemigos.

Muchos hombres son amables entre sí
pero en el festín pelean;
discordia entre hombres siempre existirá,
riñen huésped contra huésped.

Comida temprana debe hacerse siempre
si no se va al festín;
se siente y está ocioso quien se encuentra hambriento,
y poco quiere conversar.

Gran desvío lleva hasta el enemigo,
aunque viva en el camino;
pero hacia el buen amigo conducen atajos
aunque haya ido lejos.

Hay que marcharse, no ha de estar el huésped
siempre en un lugar;
lo dulce se hace odioso si se siente largo tiempo
en los escaños de otro.

El hogar es mejor, aunque sea pequeño,
en casa se es el rey;
tener sólo dos cabras y una mala cabaña
es mejor que mendigar.

El hogar es mejor, aunque sea pequeño,
en casa se es el rey;
sangra el corazón de quien debe limosnear,
a toda hora, la comida.

De las armas no hay, en el campo,
que alejarse un paso;
pues nunca se sabe cuándo, en el camino,
se precisará la lanza.

Nunca hallé un dadivoso o pródigo en la comida
que no aceptara un regalo,
o que el dinero nunca…(verso incompleto)
se precisará el pago.

El dinero que se ha recibido
preciso es aceptarlo,
se guarda para el odiado lo destinado al querido,
las cosas son peor que pensamos.

Con las armas y las telas se alegrarán los amigos,
es siempre lo que más luce;
quien regala, quien corresponde, serán amigos más tiempo,
si es que el tiempo lo permite.

Del amigo hay que ser amigo,
dar regalo por regalo;
risa por risa tendrán los hombres,
mas falsedad por mentira.

Del amigo hay que ser amigo,
de él y sus amigos;
mas de su enemigo nadie habría de ser
amigo del amigo.

Sabes, si un amigo tienes, en el que confías,
y quieres que te haga bien:
tu juicio ligarás al suyo, os haréis regalos,
y mucho os visitaréis.

Si tienes otro en quien no confías
mas quieres que te haga bien:
dulcemente le hablarás, pensando lo contrario,
darás por falsedad mentira.

Para otro aún en que no confías
y sospechas su talante:
con ellos reirás pero fingiendo,
tal dádiva por su don.

Joven fui en tiempos, fui por ahí yo solo,
y me perdí en los caminos;
rico me sentí cuando encontré a otro,
es un hombre el gozo de otro.

Los guerreros, los bravos, son quienes mejor viven,
rara vez se angustian;
mas el apocado teme a cualquier cosa,
recela engaño en todo don.

Mis ropas las di en el campo
a dos hombres de leña;
viriles se sintieron vestidos así,
se avergüenza el desnudo.

Se pudre el pino joven que en el páramo se alza,
corteza y hojas le faltan;
así es el hombre que nadie ama,
¿para qué seguir viviendo?

Más caliente que el fuego arde entre malos amigos
la paz, cinco días;
pero luego se apaga al llegar el sexto,
peor va aún la amistad.

Sólo grandes no han de ser los regalos,
puede el pequeño provocar elogios;
con media hogaza o una copa casi vacía
conseguí un camarada.

Pequeñas orillas a pequeños mares,
pequeño es el juicio del hombre;
porque no todos son de igual hechura,
a medias está toda edad.

Sabio a medias ha de ser cada uno,
nunca sabio en exceso,
pues el alma del sabio rara vez está alegre
si es sabio en demasía.

Sabio a medias ha de ser cada uno,
nunca sabio en exceso;
su destino nadie lo prevea,
y su alma no tendrá penas.

La antorcha de antorcha arde hasta quemarse,
la llama prende en la llama;
el hombre al hombre conoce por sus palabras,
por sus simplezas al simple.

Pronto se levante quien de algún otro quiera
el dinero o la res;
no suele el lobo acostado conseguir su tajada,
ni un triunfo el hombre dormido.

Pronto se levante quien pocos obreros tenga
pero cuide su trabajo;
en mucho se atrasa quien duerme hasta tarde,
será rico el activo.

De astillas secas y cortezas del cañizo
sabe el hombre la medida;
y de la madera que pueda bastar
para el tiempo o la estación.

Lavado y ahíto va el hombre al thing,
aunque vaya mal vestido;
de sus calzas y zapatos nadie se avergüence,
ni de su caballo, aunque no sea bueno.

Está triste y abatida cuando llega al mar
el águila, en la antigua mar;
así el hombre se encuentra entre otros
con pocos valedores.

Preguntará y responderá a todo el que es sabio
quien quiera le llamen sagaz;
que sólo uno lo sepa, que no haya otro más,
si son tres, lo saben todos ya.

De su poder cada hombre sagaz
use con templanza;
se descubre, al ir con los sabios,
que nadie es el mejor.

Por las palabras que uno dice a otro
suele recibirse un pago.

Demasiado pronto llegué a muchos sitios,
tarde en exceso a otros;
la cerveza, ya bebida, o aún no preparada,
mal suele encajar el enojoso.

Aquí y allá me habrían convidado
si no precisara yo comer
o si dos tajadas tuviera el fiel amigo
y no una que comí.

El fuego es lo mejor, piensan los hombres,
y la luz del sol;
y la salud, si se consigue,
viviendo sin tacha.

No hay hombre tan mísero aunque enfermo esté,
se es feliz por los hijos;
otro por los parientes, otro por sus riquezas,
otro por sus buenas obras.

Mejor es la vida que el estar muerto,
siempre es del vivo la vaca;
vi un fuego encendido en casa del rico,
fuera, ante la puerta, un muerto.

El cojo monta a caballo, el manco guía la reata,
el sordo lucha y es útil;
mejor ser ciego que incinerado:
a nadie sirve un cadáver.

Un hijo es mejor, aunque nazca tarde,
tras que el hombre muera;
rara vez una lápida se alza en el camino
si no la rigió el hijo.

Dos son la hueste de uno, la lengua corta la cabeza,
en cada manto sospecho una mano.

Se alegra en la noche quien confía en su avío;
estrecha es la bancada,
cambiante la noche de otoño,
mucho varía el tiempo en cinco días,
más aún en un mes.

No sabe aquél que nada sabe
que a muchos estropea el dinero;
un hombre es rico, otro, es pobre,
a nada hay que culpar.

Muere la riqueza, mueren los parientes,
igual morirás tú;
pero la fama no muere nunca
en buena la tiene.

Muere la riqueza, mueren los parientes,
igual morirás tú;
sólo una cosa sé, que nunca muere:
el juicio sobre cada muerto.

Los establos vi llenos de los hijos de Fjultung,
y ahora llevan bastón de mendigo;
así es la riqueza, como un guiño del ojo,
el más voluble amigo.

A un hombre ignorante, si llega a conseguir
riqueza, o placer con una dama,
le crece su arrogancia, más nunca su saber,
le aumenta aún su necedad.

Bien está probado, si interrogas las runas
de origen divino
que hicieron los dioses,
que tiñó el thul supremo,
mejor será callarse.

Alabar el día de noche, a la mujer ya incinerada,
a la espada ya probada, a la doncella ya casada,
al hielo ya atravesado, a la cerveza ya bebida.

Con el viento hay que talar, y remar con el buen tiempo,
hablar de noche a la moza: muchos ojos tiene el día;
el barco debe singlar y el escudo, proteger;
para los tajos, la espada, para los besos, la doncella.

Junto al fuego hay que beber y en el hielo patinar,
comprar el potro flaco y la espada enmohecida,
el caballo medra en casa, y el perro en el hogar,


II
(Primera noticia de Odín)

Palabras de doncella nadie ha de crecer,
ni tampoco de casada;
pues en rueda giratoria su corazón se creó,
con la inconstancia en el pecho.

El arco que se quiebra, la llama que arde,
el lobo que aúlla, el cuervo que grazna,
el cerdo que gruñe, el árbol sin raíces,
a ola que crece, la olla que cuece,

el dardo que vuela, la onda que cae,
el hielo de una noche, la serpiente enroscada,
la charla en cama con mujer, o la espada rota,
el juego del oso o un hijo del rey,

el cordero enfermo, el esclavo voluntario,
buenas palabras de völva, el cadáver reciente,
el campo recién sembrado: que en eso nadie crea,
ni muy pronto en el hijo;

decide en el campo el tiempo y en el hijo la razón,
son dos cosas peligrosas.

El asesino del hermano, si en el camino lo hallamos,
la casa a medias quemada, el caballo muy veloz
- de nada sirve corcel con la pata quebrada-,
nunca confíe tanto el hombre que en todas las cosas crea.

Pues la paz con las mujeres que hablan con falsedad
es montar corcel sin bridas sobre hielo resbalante,
caballo alegre y aún joven, todavía mal domado,
o bogar con viento en popa en un buque sin timón,
o refrenar con la mano un reno en talud mojado.

Con claridad hablo pues sé bien las dos cosas:
muda el hombre su humor con la dama,
las más bellas palabras decimos sin pensarlas,
se engaña así el juicio del sabio.

Bellamente hablará y ofrecerá riquezas
quien quiera amor de dama,
alabará el cuerpo de la clara muchacha,
recibe amor quien ama.

Reprochar el amor nadie debería
a otro, jamás;
conmueven al sabio, no conmueven al necio,
los rostros del amable color.

Nunca nadie debe a otro reprochar
lo que a tantos sucede;
en tonto al sabio, así vuelve a los hombres
el ardiente deseo.

El espíritu sabe qué hay junto al corazón,
solo está con su amor;
no hay peor dolencia para el hombre sabio
que el estar contento consigo.

Bien lo comprobé allí en los juncares
esperando a mi amor;
carne y corazón me era la sabia doncella,
aunque aún no la tenía.

La virgen de Billing encontré en el lecho,
clara como el sol, durmiendo;
placeres de príncipe pensé que no habría
si no era gozar aquel cuerpo.

"Y al atardecer vendrás, Odín,
para hablar con la muchacha;
malo será el hado a menos que acordemos
lo que hemos de hacer."

Renuncié entonces - me creía amado-
a mi cierto deseo;
pues pensaba que podría tener
su amor y su gracia.

Así llegue entonces cuando estaban despiertos
los valiosos guerreros todos;
con luces ardientes y hachas encendidas
supe así la peligrosa senda.

Y en la madrugada cuando allí volví
dormían en la casa;
una perra sólo hallé, de la buena mujer,
atada a su cama.

Muchas buenas mozas, si se observa bien,
son falsas con el hombre;
así lo comprobé cuando yo quise
conquistar a la insidiosa;
todas las desgracias me causó la sabia hembra,
nada logré de la dama.


III
(Segunda noticia de Odín)

Esté alegre el hombre en casa, y contento con su huésped,
despierto es preciso ser;
cuidadoso y locuaz si quieres se sabio,
y mucho hablar de lo bueno;
gran estúpido se llama el que apenas puede hablar,
cosa es propia de ignorantes.

Al viejo gigante visité, y ahora he regresado,
apenas pude allí estar callado;
muchas palabras dije en mi provecho
en las salas de Suttung.

Gunnlöd me dio a beber, sentada en asiento de oro,
de su precioso hidromiel;
mala recompensa yo le di por ello,
por su sincero corazón,
por su profundo amor.

Por la boca de Rati mandé hacer un lugar,
y raer las rocas;
arriba y abajo estuve en las sendas de los trolls,
arriesgué así mi cabeza.

A la que bien conseguí bien he gozado,
de poco carece el sabio;
porque Ódrerir ahora ha subido
al viejo hogar de los príncipes.

Yo ahora dudo que hubiera salido
del recinto de los trolls
sin gozar a Gunnlöd, la buena mujer,
en cuyos brazos estuve.
 
Al día siguiente fueron los trolls de escarcha
a interrogar al Altísimo, en la sala del Altísimo;
a Bölverk preguntaron si llegara entre los dioses
o si Suttung le había inmolado.


Juró Odín sobre el anillo, así creo que lo hizo,
¿qué creer ahora de sus palabras?
Suttung, engañado quedó tras el banquete,
quedó Gunnlöd llorosa.


IV
Loddfáfnismál
(Discurso de Loddfáfnir)

Tiempo es de hechizar en el trono del thul,
en la fuente de Urd;
vi y callé, vi y pensé,
oí los dichos de los hombres;
a las runas oí hablar, no callaron sus consejos,
en el templo del Altísimo, junto al templo del Altísimo;
oí hablar así:

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
de noche no te levantes si no has de vigilar
o un lugar buscar afuera.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
de una hechicera no duermas en el regazo,
no te enlace con sus miembros.

De esa forma hará que ya no te ocupes
del thing ni lo que dice el rey;
no quieres comida ni alegrarte con nadie,
vas preocupado a dormir.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
si en el monte o el fiordo precisas viajar
haz buena comida.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
a un hombre malo nunca dejarás
saber tus desdichas;
porque de malo nunca obtendrás
pago por tu buen deseo.

Ferozmente mordido he visto a un hombre
por las palabras de mala mujer;
la lengua engañosa provocó su muerte
sin haber motivo cierto.

 Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
sabes, si un amigo tienes en quien confías
ve a verle a menudo;
pues crecen arbustos y altas hierbas
en senda que nadie pisa.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
a un hombre bueno atráelo con charla amable,
usa buenas arte mientras vivas.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
con tu amigo no seas tú el primero
nunca, en la ruptura;
la pena mata el corazón si a nadie puedes decir
todo aquello que piensas.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
nunca habrás de discutir
con un simio ignorante;

pues el hombre malo nunca has de obtener
buena recompensa;
pero el hombre bueno puede convertirte
en preciado y alabado.

Es propio de la amistad el que diga cada uno
todo lo tienen en mientes;
todo es mejor que ser mentiroso;
no es amigo de otro quien siempre le asiente.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
nunca digas tres insultos a hombre alguno peor que tú;
a menudo el mejor cede
cuando le ataca el peor.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
zapatero no seas ni fabriques dardos
si no es para ti mismo;
si son malos los zapatos o si el dardo está torcido
es que te desean mal.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
cuando veas llegar el mal di siempre que el mal es tuyo,
no des tregua al enemigo.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
contento con el mal no ha de estar nunca,
alégrate del bien.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
mirar hacia arriba no debes, en la lucha,
- cobardes como puercos se vuelven los hombres -,
que tu mente no embrujen.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
si quieres buena mujer invitar a amable charla
y conseguir su favor
has de hacer bellas promesas y has de mantenerlas bien,
nadie deja el bien logrado.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
prudente te aconsejo ser mas no prudente en exceso;
más prudente en el licor y con la mujer de otro,
y en una tercera cosa: no te engañen los ladrones.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
en burla ni mofa nunca has de tomar
a huésped ni a viajero.

A menudo no saben los que dentro se sientan
qué clase de hombre es el que llega;
no hay hombre tan bueno que no tenga tacha,
ni malo que a nada sirva.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
del supremo thul nunca te rías,

bueno es a menudo lo que dicen los viejo:
dicen pieles cuarteadas palabras muy juiciosas,
las que cuelgan… (verso incompleto)
y se mecen entre pergaminos
y basculan entre bellacos.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo,
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
del huésped no te burles ni lo eches por la puerta,
con los pobres sé bueno.

Fuerte el travesaño será que se desliza
para abrir a todos;
da limosna si no, te llegarán
muchos males al cuerpo.

Te aconsejamos, Loddfáfnir, que tomes el consejo
te hará bien, si lo tomas,
te será bueno, si lo sigues:
cuando bebas cerveza lama la fuerza de la tierra,
pues la tierra cura la embriaguez y el fuego la epidemia,

el roble el estreñimiento, grano de trigo el mal ojo,
- la luna invoca contra el odio –
el pasto el mal del ganado, y las runas la desgracia,
se lleva el suelo la riada.


V
Rúnatal
(Historia de las runas de Odín)

Sé que colgué del árbol azotado por el viento
nueve noches enteras,
herido por la lanza, entregado a Odín,
yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol del que nadie sabe
el origen de sus raíces.

Pan no me dieron ni cuerno de bebida,
hacia bajo miré;
cogí las runas, gritando las tomé,
y entonces caí.

Nueve cantos supremos me enseñó el bello hijo
de Bölthur, padre de Bestla,
y un trago bebí del precioso hidromiel
derramado en Ódrerir.

Empecé así a germinar y a ser sabio
y a crecer y a sentirme bien;
una palabra dio otra, la palabra me llevaba,
un acto dio otro, el acto me llevaba.

Runas descubrirás e interpretarás los signos,
signos muy grandes,
signos muy potentes
que tiñó el thul supremo
e hicieron los dioses
y grabó el creador de los dioses.

Odín entre los Aesir y entre los Elfos Dáin,
Dvalin entre los gnomos,
Asvid entre los trolls,
yo mismo grabé las runas.

¿Sabes cómo grabarlas? ¿sabes cómo interpretarlas?
¿sabes cómo teñirlas? ¿sabes cómo probarlas?
¿sabes cómo pedir? ¿sabes cómo sacrificar?
¿sabes cómo ofrecer? ¿sabes cómo inmolar?

Mejor no preguntar que en exceso preguntar,
siempre haya pago para el don;
mejor no ofrecer que en exceso ofrecer.
Así grabó Thund antes de surgir los pueblos;
luego se levantó cuando regresó.


VI
Ljóðatal
(Los Conjuros)

Conozco estos conjuros, mujer de rey no los sabe,
ni los hijos de los hombres;
ayuda se llama uno y ayudarte podrá
en los pleitos y las penas y en las duras desdichas.

Sé el segundo, que los hombres precisan
si quieren saber curar.

Sé el tercero, si mucho necesito
atar a mi enemigo;
la espada hago roma de mi adversario,
no muerden sus armas o sus ardides.

Sé el cuarto, si me ponen los guerreros
ligaduras en los miembros:
de esta forma canto si me quiero marchar,
se sueltan de mis pies los hierros
y de mi cuello la argolla.

Sé el quinto, si hacia mí veo volar
un dardo entre las huestes:
no vuela con tal fuerza que no lo pueda para
tan sólo con mi mirada.

Sé el sexto, si un hombre me hiere
con una raíz:
y a este hombre que busca mi mal
le persigue el dolor, y no a mí.

Sé el séptimo, si veo la alta llama
en la sala entre los bancos:
no es tan grande su ardor que no me pueda proteger,
para ello canto un hechizo.

Sé el octavo, que a todos es
útil para seguir:
cuando crece el odio entre los hijos del rey
puedo enseguida calmarles.

Sé el noveno, si necesidad me acucia
de proteger el viaje de mi ave:
el viento apaciguo sobre las olas
y calmo el mar todo.

Sé el décimo, si veo brujas
volar por el aire:
hago de tal forma que vuelan descarriadas
no encuentran su propia forma,
no encuentran su propio juicio.

Sé el undécimo, si debo a la batalla
llevar a mis viejos amigos:
canto sobre el escudo y ellos avanzan poderosos,
indemnes, al asalto,
indemnes, del asalto,
escapan indemnes.

Sé el duodécimo si veo en un árbol
oscilar un cuerpo ahorcado:
así grabo y tiño las runas,
para que el hombre vuelva
y venga a hablar conmigo.

Sé el décimo tercero, si es que a un joven debo
rociar con el agua:
nunca caerá aunque vaya al combate,
no perecerá ante las espadas.

Sé el décimo cuarto, si debo ante los hombres
enumerar los dioses,
de Aesir y Elfos sé todas las cosas
pocos sabios lo saben.

Sé el décimo quinto que Thjódrörir cantó,
el gnomo, ante las puertas de Delling:
fuerza conjuró a los Aesir y a los Elfos, fama,
don de vidente a Hroptatýr.

Sé el decimo sexto, si quiero de mujer sabia
lograr amor y favor:
la mente dirijo de la hembra de blancos brazos
y su ánimo altero todo.

Sé el décimo séptimo, que con dolor me rechaza
la joven doncella.

Que estos conjuros puedan, Loddfáfnir,
servirte largo tiempo;
te sean buenos si los sigues,
útiles si los tomas,
provechosos si los aceptas.

Sé el décimo octavo el que nunca digo
a doncella ni a mujer casada
- es mucho mejor que sólo uno lo sepa;
se acerca el fin de los conjuros –
sino sólo a aquella que me toma en sus brazos
o a la que es mi hermana.

Dicho está el discurso del Altísimo en el palacio del Altísimo,
muy provechoso para los hombres,
tan provechoso para los gigantes;
salud al que los diga, salud al que los sepa,
aprovechen al que los use,
salud a quienes oigan.