lunes, 29 de febrero de 2016

La Otra Taberna


La Otra Taberna

Ya había una taberna en el pueblo, de hecho, había dos, la Taberna de la Plaza y la Taberna del Puerto. La primera de éstas, situada estratégicamente en una esquina de la plaza mayor, tenía como clientela principal a los comerciantes del mercado semanal, así como a sus clientes, y a cualquier otro que atraviese sus puertas.

La Taberna del Puerto es más pequeña, pero es al menos tan antigua como la Taberna de la Plaza, aunque su clientela no puede ser más diferente, marineros, prostitutas y mozos de cuerda frecuentan este local, sobre todo al atardecer.

La Otra Taberna realmente no se llama así, pero todo el mundo, incluido el tabernero, ha acabado refiriéndose a ella con ese nombre. A medio camino entre las otras dos tabernas, está estratégicamente situada en el Camino Real, la ruta que siguen la mayoría de las caravanas que viajen de norte a sur (o de sur a norte). Esta ruta antiguamente pasaba al lado del pueblo, pero éste ha ido creciendo de tal manera que a día de hoy lo atraviesa casi por el medio y medio.

Yorik, el dueño de La Otra Taberna,  estaba muy asombrado al saber que a nadie del pueblo se le había ocurrido el instalar una taberna en el Camino Real, así que sin dudarlo situó allí su establecimiento, para ello aprovechó un viejo edificio que había servido de almacén para mercancías  hasta hacía un par de años, cuando construyeron uno de mayor tamaño y con accesos de carga y descarga más cómodos (vamos, que el nuevo tenía poleas y rampas, mientras que en el antiguo todo eran brazos y escaleras) un poco más adelante, a la salida ya del pueblo. 

Las especialidades de La Otra Taberna se pueden resumir en dos, "cosas fritas", y "salsas para mojar". Dentro de las "cosas fritas" uno puede encontrar pescaditos, tiras de carne, ya sea de ternera o de pollo, calamares, cortezas de cerdo, verduras rebozadas (varios tipos, pero es especialmente famoso sus "fritos con jengibre") y prácticamente cualquier cosa que es susceptible de meterse en aceite hirviendo sin disolverse ni quemarse. Las "salsas para mojar" incluyen salsa de tomate, de calabacín, salsas con huevo (en crudo, tipo mahonesa), con queso (varios tipos), con más o menos vinagre y más  o menos dulces, o picantes. Tanto las "cosas fritas" como las "salsas para mojar" cambian de un día a otro, según la disponibilidad de ingredientes del mercado, aunque si quieres alguna combinación en concreto, siempre puedes encargársela a Yorik.